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WhatsApp, o cuando el hombre pierde el mayor de los valores: La Libertad

Probablemente al leer el título del artículo pienses que es una exageración o incluso que se trata de una parodia sobre el servicio. De esta manera, tengo como objetivo demostrar que el título, en algunos casos, se ajusta a la realidad.

Lo primero que toca es conocer que es WhatsApp y que servicio ofrece a los usuarios. ¿Verdad?. Se trata de una aplicación para dispositivos móviles que ofrece un servicio de mensajería instantánea y gratuita, por lo que gracias a WhatsApp los usuarios que cuenten con un teléfono de última tecnología, también conocido como smartphone, podrán enviar mensajes de texto, imágenes o incluso archivos de forma cómoda, rápida y sin ningún coste. Queda claro entonces que las prestaciones que nos ofrece este sistema son un referente dentro del sector de la comunicación móvil y una opción muy recomendable para los usuarios, y es que de esta manera podrán ahorrar una importante cantidad de dinero mensual en concepto de llamadas o los tradicionales SMS de texto a precios abusivos que imponían las principales operadoras y que en la actualidad tiene en servicios como WhatsApp a su principal competencia.

Como podéis ver, he sido totalmente objetivo a la hora de definir el sistema e incluso he valorado cada una de las ventajas que nos ofrece WhatsApp, sin embargo es momento de conocer, a mi modo de ver evidentemente, los principales inconvenientes que de esta popular aplicación. Aunque suene extraño, el principal inconveniente de WhatsApp es que sea grauito, ya que de esta forma los usuarios tienden a abusar del servicio con los inconvenientes que ello supone.

Vamos a poner ejemplos. Parque público. Grupo de jovenes entre 13 y 17 años. Todos cuentan con un dispositivo móvil de última generación (llamésmole Blackberry, Iphone o Samsung Galaxy). ¿Sabéis que es lo que más se oye durante la tarde?. ¿Comentarios sobre el partido de fútbol del día anterior? No. Frío. ¿Comentarios sobre las chic@s más guap@s de la clase? Tampoco. Lo que más se oye es el tradicional pitido que suena cada vez que tenemos una nueva notificación en WhatsApp. Y, como no podía ser de otra manera, tras cada pítido es momento de coger el teléfono, leer el mensaje y responder al usuari@. Así una y otra vez. Pasa la tarde sin apenas conversación ”real” entre el grupo de amigos, incluso en el momento de la despedida apenas dejan de perder de vista a la pantalla. Termina el día. ¿Sensación de día perdido?. Pienso que si, el exceso de formas de comunicación está matando la verdadera esencia de una buena conversación, especialmente en la edad adolescente, cuando por norma general se confía más en las amistades que en la familia.

Pero… ¿sabéis lo peor de todo?. Que el ejemplo anteriormente explicado también lo podemos encontrar en la mayoría de colegios, institutos o universidades, de esta forma no solamente dejamos de relacionarnos con nuestros compañeros sino que además estamos desatendiendo una obligación y de la cual depende nuestro futuro. Esta demostrado que una de las principales causas del fracaso escolar está directamente relacionado con el abuso de los teléfonos móviles.

 

El abuso del WhatsApp no está únicamente relacionada con la adolescencia, y es que seguro que estás pensando en ese amigo que durante las cenas o quedadas para tomar unas cervezas no dejan el teléfono para atender los “importantes” mensajes que reciben desde WhatsApp, y a diferencia de los adolescentes, una vez somo adultos ya este tipo de eventos son cada vez más escasos debido a las obligaciones que nos pone la vida, sin embargo no es razón suficiente para dejar de lado el teléfono.

Ahora mucha atención y es que si eres usuario de WhatsApp y tienes pareja, permiteme que te diga que tu relación está condenada al fracaso. Si amigo (si me permites la confianza),  pusiste fecha de caducidad a tu pareja en el momento que empezaste a usar este sistema con tu pareja. WhatsApp no solamente nos ofrece la opción de comunicarnos fácilmente y de forma sencilla en cualquier momento, sino que además nos informa del último momento en que nos conéctamos al servicio, por lo que nuestra pareja podrá saber cada vez que nos conectamos a la aplicación. ¿Cuántas discusiones has tenido por ello?. Vamos, sé sincero. Por culpa de WhatsApp aquellas personas que tengan pareja están condenadas a depender del teléfono móvil durante las 24 horas del día. Se han acabado las partiditas de mus, ver el partido de fútbol de tu equipo favorito o realizar tu afición favorita, y es que aunque podamos seguir ejerciendo este tipo de actividades, siempre tendremos que estar pendientes del móvil e incluso interrumpir nuestras aficiones para leer y contestar a nuestra pareja.

Seguro que estáis pensando mil maneras de rebatir mis ideas. ¿A qué si?. Si eres uno de los pocos usuarios que no abusan de la aplicación. ¡Mi más sincera enhorabuena!. No te tomes a pecho mis palabras, y es que seguro que las compartes. Si en cambio te sientes ofendido, es muy posible que seas uno de los millones de enganchados a WhatsApp que circulan por el mundo. Es más, me anticipo a tus réplicas,que serían muy parecidas a estas…

  • Yo utilizo WhatsApp solo en mi tiempo libre, cuando estoy ocupado lo desconecto o lo pongo en modo avión. (¿Seguro?. Desde el momento que te das de alta en el sistema estás ofreciendo una forma de contacto gratuita a tus amistades/pareja y que no dudarán a la hora de ofrecerte cualquier tipo de plan. Ahora replantea si eres tu el dueño de la situación o lo es WhatsApp. Y puedes ponerlo en modo portaviones de guerra si quieres.)
  • Tengo las notificaciones de WhatsApp en silencio, así que no me siento identificado con tu artículo. (¿Y las veces que sacas el móvil del bolsillo en busca de novedades?. ¿No lo contamos?).
  • Lo que describes únicamente sucede en personas inmaduras o adolescentes. No es mi caso. (¿Seguro?. ¿A quién quieres engañar?).

¿Sabéis que es lo primero a lo que recurren las personas adictas? (veáse drogas, juego o alcohol…). A las excusas. Y con los adictos a los teléfonos móviles pasa lo mismo. Y no nos engañemos, la adicción al WhatsApp y otros servicios de mensajería instantánea como Blackberry Messenger es REAL y provoco todo tipo de problemas psicológicos a medio/largo plazo tales como ansiedad o depresión, sin embargo no olvidemos que desde el primer momento que abusamos de este servicio estamos perdiendo uno de los valores más importantes de la vida y que jamás deberíamos renunciar a ella: LA LIBERTAD.

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